lunes, junio 27, 2016

¿CELOS DE TU HIJA ADOLESCENTE?



El tiempo es el característico elemento que jamás se detiene, y que nos lleva al final de nuestra historia. Lo interesante, es poder analizar todo lo que esto ocasiona en diferentes casos.

En esta ocasión, comienzo a escribir lo que en nuestra sociedad se presenta preocupantemente de forma común. Es recurrente el ver que las niñas que están en camino de dejar de serlo, para convertirse en jóvenes mujeres, son perseguidas y vigiladas por sus padres de una manera drástica y hasta intrusiva.

El tema es bien sensible, pues enfrentamos una realidad que asegura peligros bastante fuertes, si es que no enseñamos a los adolescentes, a cuidarse fuera y dentro de sus casas.
Y sí, dentro de la casa también, ya que el mundo virtual es a veces hasta más peligroso que el afuera, y bien sabemos que la enajenación con el cyberespacio, es sin lugar a dudas, uno de los temas con mayor incidencia en la actualidad, pues ¿Qué adolescente no exige su celular y tablet para entrar en comunicación y chisme con el resto del mundo?

Lo que debemos comprender antes de consentir tales peticiones, es que debe existir un límite inherente al proporcionar dichas herramientas a los jóvenes.
Si no existen horarios claros y bien definidos que se respeten al pie de la letra, caemos en el constante abuso haciendo creer a los chicos que pueden hacer lo que les plazca, y abriendo la posibilidad del mal-uso del internet.

Pero si incluso dentro de la existencia de estos límites, los padres insisten en regular tajantemente las relaciones de sus hijas, en el caso que nos ocupa el escrito presente; entonces habríamos de cuestionar, ¿de dónde viene el problema?

El proceso de separación y de alejamiento en la adolescencia, es justamente parte del mismo. Sin embargo, me he encontrado con un sin fin de casos en los que el padre, limita a su hija casi dentro de su misma casa. La vigilan a la hora de la comida, cuando suena el teléfono, cuando entran al baño, y hasta dentro de su cuarto propio.

¿No les parece que tales sucesos refieren directamente al padre, más que a la joven en cuestión?

Pues.... ¡Por supuesto que sí!

Porque cuidar y educar a los hijos, es una responsabilidad ineludible que debe hacerse con amor y presencia inexcusable. Pero la sobre protección en todos los sentidos posibles ( Y créanme que son ilimitados ), señalan sin lugar a dudas la problemática interna de los padres, que no pueden soltar y separarse de sus hijas e hijos. 

Si como padre estás sintiendo celos de que tu hija adolescente comience a tener novio, no te preocupes, pues nadie estamos hecho de metal. Lo que debe llamar tu atención por completo, es lo que haces al respecto.

¿Hablas lo suficiente con tu hija?

¿Le preguntas cómo se siente?

¿Le cuentas sobre lo que tú sientes al verla crecer?

¿Te muestras comprensivo con lo que necesita compartir? ó ¿Te molestas y estallas con una letanía llena de razón?

No es novedad que las familias mexicanas vengan de la macho-cultura, pero sin lugar a dudas, es nuestro deber empezar a cuestionarnos si es que seguiremos dando vida a esos ideales, o si tendremos las agallas suficientes para auto-cuestionarnos en aras de una mejor educación, que fundamente mejores herramientas a los jóvenes que ahora son niños, y ya no tan niños.


Autor Andrés U.
Si Usted desea una consulta psicoanalítica favor de ingresar a éste formulario da un click aquí