lunes, septiembre 19, 2016

ESTÁS EMBARAZADA Y ¿QUIERES SABER QUÉ MÁS TE VA A PASAR?

El embarazo es algo maravilloso, es algo único y hermoso. Cuando tienes a tu hijo en brazos lo único que quieres es cuidarlo pues lo ves inofensivo y es parte de ti. Si no fuera por tu total dedicación y ayuda, simplemente no podría sobrevivir ese bebé.  

Pero quiero contarte que hay una realidad que NO NOS DICEN BIEN. No es porque sea malo, pero creo que muchas personas no lo dicen porque pudiera parecer que se trata de un tema que puede escandalizar a muchas y muchos, pues puede sonar a "rechazo puro" y a "por favor, no lo hagas jamás". 

Por supuesto que la experiencia  es maravillosa, pero  también tiene sus puntos a tratar  y debes de estar consiente.    Nadie te dice  que  estar embarazada realmente es muy incómodo desde el día que inician los primero síntomas, por supuesto  lograrás adaptarte,   cada trimestre es muy distinto y los siguientes 9 meses se te harán eternos.  

1er. trimestre: Tiene que ver con todos los síntomas básicos: mareos, náuseas, muchas ganas de dormir, de hecho quieres dormir cada segundo y en todos lados. Tendrás muchos antojos, pero ten cuidado porque después del antojo puede venir la náusea y el vómito. Te recomiendo no comas de más. Empiezas a odiar alimentos que antes te encantaban y también a rechazar olores que jamás pensaste te iban a producir cierta repugnancia, como el olor a cigarro o café. 

2do. trimestre: Aquí todo se estabiliza, se te quitan las náuseas, te centras en ciertos antojos. Te empieza a dar mucha sed, a veces no sacias esa ansiedad  por lo frío y lo liquido. Las idas al baño son cada vez más constantes y tu piel inicia a estirarse cada vez mas lo cual provoca comezón en tu panza y obvio, las estrías. 

3er. semestre: Definitivamente, ya no cabes en ninguna de tus prendas, ya no duermes a gusto, la espalda molesta y es cuando se te antoja y extrañas dormir boca abajo. Las piernas se inflaman, la panza crece y crece y te da cada vez más comezón que nunca. Todo te incomoda y te da ansiedad, jaja! No sabes ni lo que quieres... bueno sí... solo pides que ya nazca tu bebé. 

Evidentemente, no todas las mujeres somos iguales, cada una tendrá mas, menos o nada de estas incomodidades. Y ya hay muchos remedios, fórmulas y sistemas que pueden mejorar está situación.

Pero la importancia de todo esto, es para llevarte a pensar hacia  el hecho de que ya no estas sola; es desde aquí que inicia la responsabilidad y la concientización de que estás dando vida y te lo tienes que tomar muy en serio. 

Existen muchas mujeres que viven esta etapa acompañadas de una pareja que realmente quiere tener hijos y comprometida al hecho, pero también hay mujeres que lo viven solas, y no tiene nada que ver con un estatus social, sino que se embarazaron por X  circunstancia .  Sea cual sea tu situación, es muy triste no poder compartir estos momentos con alguna pareja. Bajo éste perfil, debes pensar muy bien que ser madre soltera no es fácil, y si no llevas bien el camino, el futuro para ti y para el niño puede generar consecuencias y repercusiones un tanto complicadas, que si bien se sale adelante, también te puedes evitar mucho dolor o complicaciones. Así que hay que aprender e informarse para que tu vida y la del hijo pueda ser sólida y lo más positiva para ambos. 

Obviamente, este tema es largo y tiene muchas vertientes, pero  esta entrada pretende concientizar a todas aquellas mujeres que si saben que no pueden hacerse cargo de inicio de su bebé,  puedan evitar a ambos algún tipo de sufrimiento emocional debido a la falta de un ambiente afectivo estable y en su caso, por algún tipo de carencia económica. 

Lo ideal es  sentarse y pensar las cosas antes de decidir si tenerlo o no, mirar bien tus capacidades y oportunidades que tienes en el momento, pregúntate cómo es tu entorno; recuerda muy bien que desde el momento en que está en tu vientre TU YA NO ESTARÁS SOLA, vas a tener un bebé y hay que darle lo mejor.
Uno siempre se imagina que el bebé nacerá sano, pero a veces la vida nos juega chueco, y para evitar ello es mejor cuidarse, porqué complicarse más si no vas a ser responsable, ni siquiera durante tus primeros 9 meses. 

A veces la emoción nos gana y nos imaginamos al bebé con nosotros de una manera de ensueño, como la publicidad nos lo pintan: un cuarto arreglado y muy amplio, un bebé sonriente como si no se ensuciara nunca, y sobretodo muy tranquilo; los padres se muestran muy alegres y que se llevan bien, como si todo fuera puro gozo y jamás se presentara un problema; es más, parece que los bebés no lloran y no demandan. Un ambiente muy estable y tranquilo.  ¿Realmente tú crees que es así? Es mejor  decirte que no lo es.

Las mujeres que ya hemos pasado por aquí, podrán entender lo que escribo hoy aquí. No es que no sea algo hermoso, y creo coincidir que el gran premio viene cuando ves a tus hijos grandes, y es ahí cuando dices.. valió la pena!, incluso se nos olvida y volvemos a tener hijos. Pero también hay que acercarse a la realidad compartir esta información a las primerizas, sobretodo si sabes que su situación es difícil; no todo es miel sobre hojuelas, la realidad no es así. 

Sinceramente, nos falta mucha educación sobre el tema de la concepción y las consecuencias tanto positivas como negativas, no es para asustar o que sientas miedo, simplemente es ser conscientes de lo que es tener a un hijo de inicio a fin. Y seguro, muy seguro evitarás consecuencias negativas. 

Si yo tuviera en las manos el sistema de educación. Una materia obligatoria seria sobre educación sexual y que durara toda la primaria, secundaria y preparatoria. Así como le hacen con la materia de matemáticas. Para hacer sensibles tanto a las mujeres como a los hombres, creo sería una materia muy importante, pues tomaríamos mejores decisiones en nuestra vida, y tener hijos es un tema que se evita pues tiene que ver con la sexualidad. Si consientizamos seríamos en general una sociedad diferente ¿O no?


Autor: Lorelai    

martes, septiembre 06, 2016

4. LA IRA----LO INNEGABLE (SIN REGRESO).


 Salí corriendo del metro hacia Isabel La Católica para llegar lo antes posible al café. El tumulto hacía difícil el paso y entorpecía la caminata de manera desesperante por momentos, siendo que ya estaba sobre la hora y sabía que las noticias de Julieta no serían nada muy grato. 

Corrí el tramo final con poco más movilidad entre autos y más gente, pero justo llegando al cruce con Regina todo se detuvo de golpe. Había una patrulla interrumpiendo el paso por completo, la gente amontonada como hormigas queriendo ver lo que ocurría después de la valla metálica establecida por la policía.

Me era imposible pasar, así que decidí pegarme a la banqueta y ver la mejor opción para seguir. Esto era demasiado, algo malo esperaba del otro lado y yo sólo deseaba que todo estuviera bien en el café de mi amiga, a escasos metros de donde me encontraba. Al instante, un para-médico junto a un policía se abren paso empujando a la gente y gritando que se quitaran de en medio para dejar salir a una ambulancia. No tardó en sonar la estridente sirena abriendo y disipando el aglomeramiento  que se abría al casi tocar el cofre del automóvil.

Al alejarse la camioneta no dejé pasar un segundo y ya estaba del otro lado habiendo burlado dos policías confundidos por el desorden. Estaba ya frente al café con un golpe agudo de angustia, al encontrarme una acera llena de vidrios de la misma puerta y algunas mesas y sillas desperdigadas a su vez. Dentro del establecimiento, dos plásticos blancos cubrían lo que seguramente eran cuerpos seguidos de charcos e hilos de sangre alrededor. Entré de un salto al lugar queriendo comprobar que mi amiga no estuviera bajo uno de los cobertores, pero de inmediato una mano interceptó mi hombro jalándome violentamente hacia atrás, a la vez que me gritaba, "¡quieto.. ¿a dónde?!".


Fue algo desconocido,automático y radical; un momento donde mi interior se volcó por completo. Un segundo más tarde, tenía a mis pies un policía con la mano y la nariz rotas, y dos más tendidos en el piso sin conocimiento a escasos metros, mientras apuntaba con una de sus armas hacia afuera del local esperando el siguiente ataque. El oficial al que desarmé, trata de incorporarse lentamente balbuceando algo con dificultad. Su enorme estómago lo hace todo grotescamente cómico, me ve a los ojos mientras su nariz gotea como llave abierta.. "Ya te cargó hijo de la chingada..." Apenas alcanzó a decir. 
Una patada directa a la cabeza a nivel del oído, y cae noqueado sobre su lado derecho emitiendo un "crack" al golpear el suelo.

Me percaté de lo que acababa de hacer y entré en pánico; tres oficiales heridos a mi cuenta, y ahora sujetaba el revólver de uno de ellos... "¡¡Pero qué pendejo!!", me vino de inmediato a la mente... No sólo tenía 3 oficiales gravemente golpeados a mi cuenta, sino que el estar fichado en la policía de cualquier país, era el fin de cualquier participación en el entrenamiento actual con mi maestro.

Todo había ocurrido tan rápido, que parecía que nadie había notado el cambio en la escena, hasta que una señora de unos 50 años comenzó a gritar.. "¡El asesino, ahí está adentro el asesino!"..  ¡No había tiempo!

Entré de inmediato a la cocina del lugar, donde sabía que encontraría la salida trasera del local. Guardé rápidamente el revólver bajo mi chamarra y salí con prisa de ahí. Justo estaba entrando un nuevo grupo armado por la puerta principal gritando y dando órdenes, lo que facilitó que nadie estuviera atento a la pequeña puerta trasera, que era conocida sólo para el personal y gente como yo, que pasó allí tantas tardes rodeado de un ambiente familiar en los últimos años.

Caminé sin parar dejando atrás calles llenas de autos y gente apresurada. Todo tipo de caras me cruzaron a cada paso que daba, yo no pude evitar las gruesas lágrimas que volaban tras mis zancadas. La idea de que Julieta fuera uno de los cuerpos cubiertos en el suelo lleno de sangre, quemaba mi mente y me llenaba de angustia.


¿Qué estaba pasando?, ¿Lo que quería decirme con urgencia, tenía que ver con la misma tragedia sucedida?, ¿Acababa de llegar minutos tarde, al lugar donde habrían matado a una de mis mejores amigas?...

No sé en qué estación de metro entré a toda prisa, era indispensable llegar a mi casa para pensar claramente y tener alguna idea de qué hacer y cómo hacerlo. A pesar de la horrenda sensación de confusión y caos mental, estaba cierto de que nadie me había seguido, de que una vez más estaba solo en los túneles subterráneos, con la única diferencia de llevar ahora, una pistola a la izquierda de mi cintura.

Autor: Android101

jueves, septiembre 01, 2016

3. LA IRA----LO INNEGABLE (ENCUENTRO).



Ha pasado más de un mes desde que vi por última vez a Juan Pablo aquella noche en Coyoacán. Julieta me ha mantenido informado de cierta forma, pero la realidad es que tampoco la deja acercarse demasiado; a veces le toma las llamadas y solamente una vez aceptó verla hace unas dos semanas más o menos.




He dejado pasar los días sin insistirle demasiado, comprendo que se sienta incómodo después de habernos contado todo, pero esta mañana cambió de rumbo al recibir la llamada de Julieta realmente alterada por algo que, según dijo, debe decirme en persona.

Me dirijo al centro de la ciudad donde su padre es socio de una cafetería bastante concurrida, lugar en el que frecuentemente nos reuníamos a principios de la carrera para trabajar y conversar en general. El metro está lleno como de costumbre, la gente desesperada corre por los pasillos chocando entre sí, sin importarle más que su destino inindado de prisa.

Finalmente logro entrar a un vagón en el que nadie puede moverse más que forcejeando al momento de querer salir. Quedo pegado a la puerta contraria de entrada después de un par de estaciones, donde pasaré casi todo el viaje hasta llegar a Balderas donde casi la mitad de la gente sale, mientras otro tanto ocupa su lugar antes de que cierren las puertas. Esta vez hay un poco más de espacio, me percato de que hay dos jóvenes con ropa sucia justo en la entrada. Claramente se nota que están alterados por alguna sustancia; los ojos rojos y una especie de tensión los define.

Aquí mi sorpresa como de costumbre. Somos más de 50 personas solamente en este cuadrante del tren, y no veo a nadie percatarse del peligro inminente recién ingresado en esta última estación. Hay varias señoras con sus bolsas, dos hombres mayores y tres chicas de unos 20 años al alcance de estos dos sujetos.

Se abren las puertas en Juárez y sólo 4 bajan, dejando espacio para un hombre de unos 40 años que entra precisamente al lado de los jóvenes cada vez más tensos y nerviosos.

El sujeto viste un traje fino de diseño desconocido para mí, cualquiera diría que es un negociante adinerado que tuvo que subirse al metro por alguna situación nada usual. Se ve totalmente tranquilo, en una especie de control absoluto que me llena de sorpresa, como si supiera todo lo que está pasando a su derredor, el franco peligro a su corta derecha sin tener mucho juego de acción, y aún así no le importara nada.

Segundos antes de llegar a Hidalgo, estación en la que debo transbordar, el hombre me mira directo a los ojos de una manera invasiva y determinante. Me da la sensación de conocerlo, de que lo he visto antes, pero lo más perturbador es el darme cuenta de que puede leerme, de que sabe qué estoy pensando e incluso a dónde voy.



Un segundo más tarde se abren la puertas, y al instante veo cómo de un sólo giro preciso y contundente como el de una espada, el hombre saca con su cuerpo a ambos sujetos sin dejarles opción. Cuando logro salir finalmente, veo el rostro de sorpresa y descontrol en los dos. Fueron bajados del tren en un segundo y no tuvieron oportunidad de ver qué ni cómo pasó. Yo busco insistente con la mirada al hombre de traje hasta que lo alcanzo a ver casi al final de uno de los pasillos.

Definitivamente no sé cómo llegó allá en quizás.. ¡¿cinco segundos?! Empiezo a caminar en su dirección con toda agilidad, me muevo entre la gente sin chocar, sé hacerlo bien y sé que lo puedo alcanzar en la siguiente curva hacia las escaleras para hacer el transborde de línea. Al girar, sigo el caudal de la gente subiendo aceleradamente las escaleras sin poder localizarlo; sé que llegando al andén podré ubicarlo de nuevo, pienso en subirme a su vagón sin saber para qué. Sólo sé que hay algo en él que debo averiguar aunque no tenga idea de cómo.

Volteo a todas partes ya en el andén, es difícil pues el tumulto es enorme, pero haciendo uso de todos mis sentidos estoy seguro de que lo encontraré. De pronto me encuentro pisando la raya amarilla al borde de las vías y sigo buscando en todas direcciones, derecha-izquierda repetidamente sin tener éxito alguno.
Bajo la mirada tratando de pensar en lo ocurrido, ¿Será este hombre alguien especial?, ¿Estará relacionado con algo de lo que he estado experimentando últimamente?

Mientras sigo mis pensamientos, una mirada penetrante me golpea desde el otro lado de las vías del metro. El hombre está parado justo frente a mí en la dirección opuesta, me observa con toda determinación como en el vagón anterior. No sólo me perdió la pista, sino que no se movió de andén en el último trayecto. Tal cosa no la hace un hombre normal, y mucho menos logra burlar tan radicalmente a alguien entrenado como yo.

El ruido del siguiente tren llena por completo el lugar para después romper con nuestra fuerte mirada, se abren las puertas y logro entrar después del choque de masas. Ya no puedo ver nada del otro lado, las cabezas me tapan cualquier visión mientras me siento confundido y preocupado. Viene con un golpe de adrenalina en el estómago, la sensación de lo que en pocos minutos Julieta tendrá que decirme.... 
Autor: Android101